Tras varios meses de prácticas y de convivencia con los usuarios de Sortarazi, me he concienciado, sobre todo, de la vulnerabilidad de los jóvenes que están en riesgo de exclusión social. Sortarazi me ha dado la oportunidad de participar en todos sus servicios, en los que he aprendido a valorar la multiculturalidad; con personas de diferentes culturas, lenguas y religiones.

Durante estos meses las prácticas me han enriquecido como persona, descubriendo diferentes realidades de exclusión social; y he comprendido que la escucha activa es necesaria para conocer las verdaderas necesidades e ilusiones de los usuarios, y la comunicación nos puede ayudar a que nos sintamos más cercanos los unos de los otros, y que nos impulse al compromiso serio por una vida digna para todos.

Estas vivencias, en sus diversas ramas, han sido como un espejo para reconocer mi propia realidad, entender todos los pasos dados en mi recorrido vital y darme fuerzas para reflexionar sobre el futuro, mirando mis propios logros
y dificultades y, cómo no, las pequeñas cosas que he conseguido.