
Desde mi llegada a la Comunidad de Algorta, hace año y medio, me llamó la atención, de manera muy positiva, la estrecha relación que la Comunidad de Hermanas tiene con los/as usuarios/as y los profesionales de Sortarazi. Ellos son más que unos buenos vecinos, forman con nosotras una familia.
!Más que unas buenas vecinas!
La colaboración entre las Hijas de la Caridad de Algorta y la Asociación Sortarazi es un ejemplo de cómo dos organizaciones comprometidas con los valores del Evangelio pueden unir esfuerzos en torno a valores compartidos. Es una forma de hacer Iglesia samaritana. Ambas instituciones compartimos un profundo compromiso de ayudar a los más vulnerables de nuestra sociedad, poniendo siempre en el centro de nuestra labor la dignidad de la persona y el amor.
En 1889, las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl llegamos a Algorta para cumplir el encargo de trabajar en la educación de los niños, en especial de los hijos de los pescadores del Puerto Viejo. En 1992, el centro educativo “Purísima Concepción” cierra sus puertas. Tras unas obras de remodelación, una parte del edificio se dedica a la atención de Hermanas Mayores y enfermas y se decide que la otra parte esté destinada a un proyecto social. Se llega a un acuerdo con la asociación Sortarazi, surgida del carisma claretiano, para que lleven a cabo en Algorta una parte de sus actividades.
Nosotras, fuertemente arraigadas en el municipio, prestamos los servicios de comedor, duchas y lavandería, a colectivos especialmente desfavorecidos, con la colaboración del Ayuntamiento.
Sortarazi coordina los siguientes servicios: Antxeta y Uribenea ( Centros de día) y Argitzean (servicio de atención nocturna), para la atención a personas en situación de sinhogarismo y exclusión social.
Poco a poco, con el paso de los meses, he ido descubriendo que la buena relación se basa en el respeto mutuo, la confianza y la visión común. Sabemos que trabajando juntos, el impacto positivo en la vida de las personas a las que acompañamos, será mayor.
Compartimos espacios y también momentos de la vida cotidiana. Celebraciones, despedidas, encuentros aquí y allá, todo ello va tejiendo lazos de cariño y de admiración mutua.
Muchas gracias a las personas que formáis Sortarazi. Estamos muy contentas de teneros por compañeros de camino, avanzando paso a paso, en procesos que ayuden a las personas a ser protagonistas de sus vidas, a salir adelante a pesar de las dificultades.
Ana Belén Pérez-Hijas de la Caridad


